Fabio Pini - Artist
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Mirabilia - Frascati (2023)

Mirabilia, a cargo de Agarte, Fucina delle Arti

Frascati, Mercado cubierto (16–25 de junio de 2023)

Alessandro Grisanti - "Mirabilia: Fabio Pini"

“Aquí estamos todos locos”, podría empezar diciendo un gato de un tal Lewis Carroll, alguien que de personajes increíbles y fantasiosos sabía bastante. Pero temo que puedan ser malinterpretados —me refiero a Lewis y a su gato—, una semejanza que encuentro en la obra de Pini… quien tiende a crear mundos espectaculares y multicolores suele quedar relegado al papel de cuentacuentos chiflado, antes que a lo que realmente es: nada menos que un soñador genial.

Pero ¿qué tiene eso de malo, en el fondo (pensarán ustedes)? ¿Acaso no se va al circo solo por diversión? Hasta las cosas frívolas, ya se sabe, siempre se malinterpretan un poco, y entre la maravilla de una pirueta y la maestría de un tragafuegos acabamos olvidando cuánta técnica, cuánto estudio y cuánto sudor le cuesta a ese talento ese único instante de nuestro deleite y de nuestra atención.

Hipnotizados por las deslumbrantes proezas, casi olvidamos que quien nos ofrece semejante espectáculo tiene un rostro: se convierte en un mero papel, en el propósito de llevar a cabo una sola misión, la de saciar nuestra sed de maravilla.

Un payaso, luego un atleta, una bailarina y un contorsionista: máscaras somos, quien las lleva y quien las observa.
Pero dejemos por un momento a Pirandello con su teatro y los trucos circenses, igual que este bonito preámbulo, una pirueta deslumbrante que, sin embargo, no quiere en absoluto atraer la atención del espectador, sino desorientarlo. La cuestión es que no puedo hacerles de cicerone y guiarles por ese mundo complicado y críptico que es Fabio Pini: no hay principio ni fin, no conoce acimut ni nadir ese país hecho de sueños sin límites. Así que es bueno perderse cuando se habla de Pini.

La cuestión es que no siempre hay una cuestión. La fantasía nace a menudo con el único propósito de ser fantasía y de estar libre de toda imposición, y a la libertad está más cerca el caos que el orden. Si quisiéramos hacer una comparación, encontraríamos sin duda cierta semejanza con una maraña que se enrosca sobre sí misma. Lejos de mí escribir un texto lleno de citas, ofrecerles la lectura específica de cada obra, hacer comparaciones y analogías como haría un buen académico, o siquiera darles las herramientas de lectura: con Pini quiero que haya extravío, que se sientan desarmados; en resumen, ¡arréglenselas solos! De acuerdo, está el Moebius del visionario Jean Giraud, alguna pizca de ese creador de mundos que es Sergio Toppi; yo veo incluso cierta cercanía con los cuerpos de Otto Dix, pero también quisiera citar el surrealismo de Dalí y aquel Picasso del periodo azul… Pero al final solo los niños sabrán dar el significado más justo a estas obras, que a mi juicio tienen un único defecto: el de estar contenidas en los límites del papel.

Tenemos al mutante, al payaso, al último, al deforme, al marginado, al soñador y el horror (“El horror es fantasía pura. El horror es miedo, pero un miedo de sueño”, nos dice Lucio Fulci). Hay también mucho de la maravilla del cine de los primeros años del siglo XX: veo aquel “Voyage dans le lune” de Méliès (1902, basado en el escrito homónimo de Verne) en un Pini íntimo, cordial en la representación, delicado en sus figuras. Desde luego hay mucho, y muy maravillados nos deja el extraño espectáculo, tanto que no nos damos cuenta de que, entre todas las cosas, este no es en absoluto un texto crítico. Esto es cualquier cosa que ustedes quieran que sea, un poco como las obras de Pini; quiero que sea para ustedes un poco lo que les parezca, porque aquí las categorías no nos gustan, esas sí que no. Al leer una obra, siéntanse siempre libres de mirarla incluso del revés: podrían toparse con una galaxia de sorpresas.

Alessandro Giansanti
Comisario, galerista y director artístico de “Agarte – Fucina delle Arti”

Traducción del texto original en italiano.

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